El Banco Mundial ha emitido una advertencia de que la deuda de los países más pobres del mundo es cada vez más insostenible, exacerbada por las altas tasas de interés. En su informe anual sobre la situación fiscal de los países en desarrollo, la organización reveló que en 2022, estas economías gastaron 443.500 millones de dólares en el servicio de la deuda externa, lo que llevó a recortes en sectores cruciales como la salud y la educación.

Los países más pobres, incluidos Pakistán, Tanzania y Etiopía, gastaron 88.900 millones de dólares en pagos de deuda, de los cuales más de 23.000 millones se dedicaron a intereses. El África subsahariana se enfrenta a una «década perdida», ya que los ingresos de los ciudadanos no han aumentado en los últimos diez años. La falta de un mecanismo rápido para la reestructuración de la deuda es una preocupación importante, ya que plantea el riesgo de una crisis económica mundial si varios países quiebran simultáneamente. El «marco común» del G20 no ha proporcionado alivio y los esfuerzos de reforma se han estancado.

El informe sugiere adoptar una política fiscal más conservadora para evitar el desastre, limitando la relación deuda/PIB al 50%. Este enfoque se considera crucial para la resiliencia económica y la capacidad de hacer frente a crisis futuras. El Banco Mundial enfatiza la necesidad de invertir en adaptación al cambio climático, especialmente en países menos equipados para manejar desastres debido a una infraestructura deficiente.