Los créditos multilaterales y bilaterales, tradicionalmente considerados ideales para financiar proyectos de desarrollo, están perdiendo importancia dentro de la estructura de la deuda pública dominicana.

Entre estas fuentes, los préstamos multilaterales, obtenidos de organismos como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), han experimentado una reducción en proporción a la deuda pública, mientras que los bonos se han convertido en el instrumento preferido para financiar los Presupuestos Generales del Estado. Al cierre de 2020, el 19,2% de la deuda pública dominicana era deuda oficial, en su mayoría con organismos multilaterales.

En noviembre del año siguiente, esta proporción había disminuido al 17,2%. En cambio, los bonos, emitidos tanto en el mercado externo como en el interno, representaron el 73,99% de la deuda pública en 2020, aumentando al 77,9% en noviembre del año siguiente.

La preferencia por los bonos se fortaleció luego de que el gobierno dominicano comprara su deuda con Venezuela en 2016, emitiendo bonos por aproximadamente $2 mil millones para ejecutar la operación. Esta medida trasladó el principal instrumento de deuda de Petrocaribe (un mecanismo establecido por Venezuela) a los bonos.

La deuda multilateral ahora triplica la deuda bilateral, siendo el BID el mayor proveedor, seguido por el Banco Mundial y el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE). Al 30 de noviembre de 2023, la cartera de crédito multilateral se ubicaba en $7.390,9 millones, mientras que la cartera bilateral era de $2.089,7 millones.

El saldo global de la deuda pública en ese momento era de $55.017,9 millones, aportando los bonos $42.908 millones, equivalente al 77,99% de la deuda pública total.