Riñas encabezan homicidios. Recomiendan campañas para el desmonte de violencia y control en portes de armas

La violencia parece tener muchas caras y no discrimina lugar para manifestarse. Se deja sentir en los hogares, en el vecindario, en el tránsito o en un establecimiento comercial.

El impacto y las consecuencias de este fenómeno social es un llamado de atención que los especialistas de la salud mental vienen alertando hace un buen tiempo.

Hoy se manifiesta como un estallido, ante una causa inverosímil como la discusión por un parqueo o una deuda de 100 pesos, conflictos que muchas veces terminan con el derramamiento de sangre. A estas respuestas, los estudiosos en la materia, le llaman conductas desproporcionadas.

De acuerdo con reconocidos especialistas del área, estas situaciones simples no son más que un detonante que revela una conducta violenta sistematizada con patrones muchas veces normalizados por la sociedad. Psiquiatras y psicólogos consultados por elCaribe analizan los dos últimos casos de violencia social que han consternado al país como el asesinato de cuatro personas en Los Alcarrizos por manos de la expareja de una de las víctimas, en lo que aparenta ser un hecho de violencia de género con múltiples víctimas.

Con énfasis en la conducta humana, los especialistas también analizan las circunstancias en las que el expresidente de la DNCD, Félix Alburquerque Comprés terminó con la vida del comunicador Manuel Duncan en medio de una discusión aparentemente generada por un mal entendido.

Al respecto, el expresidente de la Sociedad Dominicana de Psiquiatría José Miguel Gómez califica como preocupante la cultura de violencia en el país, alimentada por un aprendizaje social de intolerancia, mal manejo de las frustraciones e incapacidad para aplicar proporcionalidad en las crisis.

“Entonces, cuando vemos hechos como la lamentable muerte del periodista y esta muerte desproporcionada con mucho odio y resentimiento hacia varios miembros de una familia, habla de un sistema de creencia aprendido sostenido por los dominicanos que cuando tenemos conflictos o situaciones, pensamos en resolverlo de forma violenta”, explicó. Agregó “estamos viendo acontecimientos que debieron ser resueltos con un diálogo, con alguien ceder, reflexionar, aprender a perder o aprender a retirarse”.

Lamentó que esta cultura pase a las nuevas generaciones por la alta frecuencia en que ocurren estos hechos. “En la República Dominicana se mata por un parqueo, por un juego de dominó, por una cerveza, por una diferencia en una relación de pareja, por un conflicto por una verja. Son conflictos sociales, cotidianos”, sostiene.

Ante estos hechos, el psiquiatra plantea la necesidad de implementar políticas públicas de cara al desmonte de la violencia y el desarrollo de campañas educativas de cómo aprender a resolver conflictos de forma asertiva.

Asimismo, recomendó establecer en los modelos de atención primaria, la mediación al conflicto. Del mismo modo, invitó a las autoridades, a ejercer un mayor control en el porte y tenencia de armas de fuego.

“El llamado es al Gobierno, a las autoridades, iglesias, medios de comunicación y sociedad civil. Hay que hacer campañas masivas para desmontar el sistema y la cultura de violencia por cultura de buenos tratos, por paz y tolerancia”, enfatizó.

Al respecto, la directora de Salud Mental del Servicio Nacional de Salud (SNS), Francis Báez, exhortó a priorizar campañas masivas que enseñen sobre las consecuencias de la violencia.

“Muchas veces a la gente se le olvida las consecuencias de la violencia en el momento de la ira”, apuntó.
En ese sentido, incentivó a la población a valerse de las técnicas y estrategias necesarias para aprender a manejar la ira y los impulsos. Para ello, será fundamental aprender a reconocer las debilidades o las señales de violencia, para cuando lleguen momentos o situaciones que puedan desbordar a la persona, tener la capacidad de bloquear esa reacción emotiva.

Desde su experiencia, la ciudadanía no busca ayuda porque no ve la salud mental como una prioridad. Advierte que “quien no tiene control de sus acciones, y de sus impulsos puede perderlo todo en un momento”.

Recordó que el SNS pone al servicio de la ciudadanía los servicios de salud mental en sus centros de segundo y tercer nivel de atención.

“El problema es que la población no tiene consciencia de que necesita a este profesional y la gran mayoría cree que la salud mental es para el enfermo que anda en la calle, andrajoso. Todos necesitamos tener salud mental y control de nuestras acciones”, aseguró.

Conforme a lo expuesto por el psicólogo Luis Vergés, cuando se da una lectura a la violencia sistémica se llega a conclusión de que hay una deuda social acumulada que se manifiesta en las pautas de convivencia social. “La violencia verbal está tan normalizada que hasta en los medios de comunicación tú ves cómo la gente se insulta hasta para ponerse de acuerdo en la mínima idea. La gente no se da cuenta que todas estas manifestaciones que normalizan formas de violencia que aparentan no ser extremas, luego se convierten en un detonante mayor. Llega un momento en que la gente lo va relativizando y se va produciendo un fenómeno de degradación de lo que es la empatía del ser humano”, alertó.

Problema de convivencia motiva 62 % homicidios

La mayoría de los hechos violentos escenificados en la República Dominicana están relacionados con problemas de convivencia e involucran armas de fuego. Según las más recientes estadísticas del Centro de Análisis de Datos de la Seguridad Ciudadana del Ministerio de Interior y Policía, de 1,172 homicidios registrados en el 2021, 733 obedecen a esta causa, y 374 fueron por delincuencia. En tanto, la data que ofrece la Procuraduría General de la República en su portal da cuenta de que para el año 2021, ocurrieron 1,357 homicidios a nivel nacional, de los cuales, 755 no estaban relacionados con la delincuencia. Las riñas y los feminicidios encabezan la lista de casos.

Fuente Elcaribe