El gobierno cubano rechazó la interferencia externa en Haití tras la renuncia del Primer Ministro Ariel Henry, enfatizando la necesidad de asistencia y cooperación sin intervención externa.

Reiteraron la importancia de una solución soberana con apoyo internacional, destacando el derecho del pueblo haitiano a determinar su futuro pacíficamente. Haití enfrenta una inestabilidad y violencia constantes, y Henry anunció su renuncia en espera de la formación de un consejo de transición para facilitar las elecciones presidenciales.