Doce cadáveres fueron descubiertos en Petion-Ville, cerca de Puerto Príncipe, en circunstancias poco claras, y se especuló que podrían ser miembros de bandas armadas asesinados por la Policía Nacional.

Los residentes informaron de tiroteos y ataques de bandas armadas en barrios ricos, incluidos Laboule y Thomassin. La empresa Electricité d’Haiti denunció actos de vandalismo que interrumpieron el suministro eléctrico y destruyeron subestaciones y una central eléctrica.

La embajada francesa cerró temporalmente y el gobierno haitiano extendió el toque de queda en medio de una escalada de violencia. Se están realizando esfuerzos para crear un consejo presidencial de transición para abordar la crisis y prepararse para las próximas elecciones.