La situación en Puerto Príncipe sigue siendo terrible: la ausencia de fuerzas policiales deja la ciudad a merced de bandas armadas. Los ataques a subestaciones de policía, las violaciones de derechos humanos, los robos y la incapacidad del Estado para cumplir con sus obligaciones de seguridad han exacerbado la crisis.

Los recientes ataques a prisiones dieron lugar a la liberación de más de 3.000 presos y a nuevos actos de violencia, incluidos asesinatos e incendios de edificios públicos y privados. La ex primera dama Martine Moise criticó la respuesta del gobierno y pidió rendición de cuentas y justicia. La Fundación Je Klere instó a un cambio radical en el liderazgo de la Policía Nacional de Haití debido a su incapacidad para contener la violencia.

La escasez de agua y el aumento de los precios de los bienes esenciales se suman a la crisis humanitaria y obligan a miles de personas a huir de sus hogares. Los hospitales están cerrando debido a la violencia y la falta de recursos, lo que agrava los problemas de salud.

El gobierno haitiano prorrogó el estado de emergencia en el departamento Occidental para restablecer el orden y recuperar el control de la situación.