La guerra en Ucrania marca su segundo aniversario y Rusia mantiene una postura ofensiva en la mayoría de los sectores del frente, mientras Ucrania lidia con un cambio de liderazgo dentro de su ejército. A pesar de enfrentar desafíos en términos de armamento, Ucrania está enfatizando la «defensa estratégica» en medio de la superioridad rusa en mano de obra y municiones.

Los acontecimientos recientes incluyen una contraofensiva ucraniana estancada, importantes avances rusos en la región de Donbas y la retirada de las fuerzas ucranianas de lugares estratégicos como Avdivka. El presidente Zelensky reconoce el costo para ambas partes, pero afirma que la agresión de Rusia ha agotado su ejército.

Mientras tanto, el presidente Putin reivindica victorias para reforzar sus perspectivas electorales e insta a nuevos avances hacia los bastiones ucranianos. Sin embargo, la inteligencia militar de Ucrania ha asestado golpes a la Armada rusa, destruyendo una parte importante de la Flota del Mar Negro.

La destitución del jefe del ejército ucraniano, Valeri Zaluzhni, plantea dudas sobre la estrategia militar, especialmente en ausencia de una mayor ayuda militar occidental. El nombramiento de Oleksandr Sirski como nuevo jefe del Ejército se produce en medio del descontento público y la incertidumbre sobre la continuidad de la asistencia militar de Estados Unidos.

La capacidad de Ucrania para defenderse depende de obtener ayuda militar crucial, incluidos sistemas de defensa aérea y misiles de largo alcance, que actualmente están estancados en el Congreso de Estados Unidos debido a la oposición de los legisladores republicanos.