El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, ha declarado el estado de guerra en respuesta a las acciones violentas de bandas del crimen organizado. Noboa se niega a negociar con los que su gobierno califica de «terroristas» y enfatiza la necesidad de medidas estrictas contra los grupos criminales.

La reciente escalada se considera una reacción a los esfuerzos del gobierno por frenar la creciente inseguridad. Noboa advierte que jueces y fiscales que apoyen a delincuentes serán tratados como terroristas.

La comunidad internacional, incluido el secretario general de la ONU, António Guterres, expresa preocupación y apoya a Noboa en medio de la crisis de seguridad. Ecuador está buscando ayuda de países como Estados Unidos, China, Israel, Perú, Argentina y Colombia. El presidente propone deportar a los presos colombianos para aliviar el hacinamiento carcelario.

La situación involucra disturbios carcelarios, fugas, ataques a las fuerzas del orden y violencia, que resultaron en al menos ocho muertes.