Los servicios de inteligencia del Reino Unido han calificado de éxito el ataque ucraniano a la corbeta rusa ‘Ivanovets’ cerca de Crimea, poniendo de relieve la vulnerabilidad de la flota rusa en el Mar Negro.

El ataque, llevado a cabo con embarcaciones no tripuladas, provocó una importante explosión y probablemente el hundimiento del barco, lo que afectó las operaciones de control y mando ruso en la zona. A pesar de las posibles consecuencias, se espera que Rusia continúe con sus principales tareas, incluidas las operaciones de ataque cerca de Crimea.

Tras el ataque, Kiev lanzó una operación de búsqueda y rescate de los aproximadamente 40 miembros de la tripulación del barco.

Ucrania ve la operación como un mensaje a los agresores rusos y afirma que el ataque obligó al enemigo a retirarse y permitió aumentar las exportaciones a través de los puertos del sur. Mientras tanto, Rusia alega que el avión militar Il-76 derribado cerca de la frontera con Ucrania fue alcanzado por un misil Patriot estadounidense, y el presidente Putin confirmó esta afirmación.

Moscú informa que durante el proceso de recuperación se identificaron más de 670 fragmentos de cuerpos de víctimas, incluidos prisioneros de guerra ucranianos y soldados rusos.

El portavoz del Kremlin, Peskov, acusa a Occidente de no investigar su participación en el incidente, mientras que Kiev sostiene que el barco objetivo del ataque llevaba armas, no prisioneros de guerra.