Los secuestradores en Haití han exigido un rescate de 3 millones de dólares por la liberación de ocho personas, entre ellas seis monjas de la Congregación de las Hermanas de Sainte-Anne y un conductor.

El secuestro se produjo en inmediaciones del Palacio Presidencial cuando el grupo se dirigía a un centro educativo. El Vaticano y las instituciones oficiales de Haití han condenado el incidente.

La Conferencia Haitiana de Religiosos (CDH) expresó su dolor y temor, instando a los cristianos a unirse en oración. El Papa Francisco, durante el rezo del Ángelus en la Plaza de San Pedro, pidió el fin de la violencia en Haití y la liberación de los cautivos.

La Oficina de Protección Ciudadana (OPC) estatal condenó los hechos, enfatizando la responsabilidad del Estado de garantizar la seguridad de sus ciudadanos e instando a actuar rápidamente para erradicar tales incidentes.