El ex presidente hondureño Juan Orlando Hernández fue declarado culpable por un jurado de Nueva York de tres cargos de tráfico de drogas y armas después de un juicio que duró más de dos semanas. Está a la espera de sentencia del juez Kevin Castel, que podría resultar en múltiples cadenas perpetuas. A pesar de mantener su inocencia, Hernández se mostró estoico durante el anuncio del veredicto, pero expresó su amor a los familiares que asistieron.

El veredicto fue celebrado por los hondureños fuera del tribunal, marcando un momento significativo en el líder latinoamericano de más alto rango condenado por narcotráfico desde Manuel Antonio Noriega en 1992. Los cargos contra Hernández conllevan penas severas, incluida una posible cadena perpetua, lo que refleja la gravedad de su participación en la facilitación de actividades de narcotráfico a lo largo de su carrera política.

La condena envía un fuerte mensaje contra la corrupción y la actividad criminal entre los políticos, según destacó el fiscal. Hernández se suma ahora a una lista de políticos y narcotraficantes latinoamericanos procesados en tribunales estadounidenses, incluidos Noriega y Joaquín «El Chapo» Guzmán.