Incertidumbre de viajeros al llegar a una desolada Guayaquil

Los viajeros que arribaron al aeropuerto José Joaquín Olmedo de Guayaquil vivieron incertidumbre al aterrizar en un período convulso marcado por una jornada violenta. La ciudad se encontraba en estado de excepción debido a un «conflicto armado interno», lo que provocó cancelaciones de vuelos e interrupciones en el transporte.

El presidente declaró el estado de emergencia, imponiendo restricciones a la circulación. A pesar de que desde el aire se veía calma tras la intervención militar, la situación en el terreno seguía siendo tensa. Los visitantes enfrentaron desafíos para sortear los toques de queda y preocupaciones de seguridad, y la ocupación de un canal de televisión local por parte de un grupo armado se sumó al caos.

Los acontecimientos que se desarrollaron incluyeron individuos armados que irrumpieron en una estación de televisión, lo que provocó víctimas y un pánico generalizado en Guayaquil. La respuesta del gobierno implicó un estado de emergencia de sesenta días y un toque de queda nocturno. Las calles de la ciudad estaban desiertas, lo que reflejaba el impacto de los acontecimientos sin precedentes que se habían desarrollado.