La ONU, en su informe anual sobre cuestiones mundiales de drogas, destacó la creciente conexión entre el tráfico de drogas y el comercio ilegal de armas en Centroamérica y el Caribe, lo que representa una amenaza significativa para la estabilidad y la seguridad regionales. La región sirve como zona de tránsito clave para los cárteles de la droga sudamericanos, y aumentan las preocupaciones sobre los intentos de penetrar los mercados europeos.

Los altos niveles de violencia armada e inseguridad, a menudo vinculados a los cárteles de la droga y las pandillas callejeras, están exacerbando los movimientos migratorios. Países como Cuba, Haití, Honduras y Nicaragua se destacan como fuentes importantes de refugiados debido a la escalada de violencia y el tráfico de drogas.

En Haití, la violencia de las pandillas ha aumentado rápidamente y los grupos armados controlan infraestructuras y carreteras clave en la capital, lo que ha provocado una duplicación de los delitos y un aumento del tráfico de armas de fuego y municiones.

Además, en Jamaica existen preocupaciones respecto de las plantaciones ilegales de cannabis y su impacto ambiental. El informe también critica la falta de datos recientes sobre el consumo de drogas en la región, lo que dificulta la formulación de políticas efectivas de control de drogas.