En enero de 2024, Haití fue testigo de un aumento significativo de la violencia, superando los niveles observados en los dos años anteriores, según la ONU. Al menos 806 civiles fueron asesinados, heridos o secuestrados, junto con 300 pandilleros heridos, con un total de 1.108 personas afectadas.

La delincuencia, impulsada en gran medida por bandas armadas, se ha extendido por toda el área metropolitana de Puerto Príncipe y más allá. Las pandillas han intensificado sus actividades, incluida la violencia sexual contra mujeres y niñas, difundiendo el miedo a través de las redes sociales con contenido gráfico.

La situación ha cobrado un alto precio entre los niños, con 167 muertos o heridos por balas en 2023, y el reclutamiento continuo de niños por parte de las pandillas. En medio de esta violencia, han estallado protestas antigubernamentales en 24 ciudades, que han causado muertes y heridos.

La ONU ha pedido que los manifestantes expresen pacíficamente sus quejas e instó a la policía a respetar las normas legales en la gestión de las manifestaciones.