Continúan las labores de rescate en el noroeste de China tras un terremoto de magnitud 6,2 que sacudió las provincias de Gansu y Qinghai el lunes por la noche. El número de muertos asciende a 127, al menos 734 heridos y una veintena de desaparecidos.

Las áreas afectadas, incluidas Jishisan en Gansu y Haidong en Qinghai, están lidiando con bajas temperaturas mientras los equipos de rescate enfrentan desafíos para acceder al terreno accidentado y montañoso.

Los servicios básicos se están restableciendo gradualmente y el gobierno chino ha declarado una respuesta de nivel II, asignando 200 millones de yuanes para esfuerzos de ayuda. Ha comenzado a llegar ayuda humanitaria, incluidas tiendas de campaña y equipos médicos, y el presidente Xi Jinping instó a hacer todos los esfuerzos posibles para el tratamiento y la recuperación. Este terremoto es el más mortífero en China desde 2014, y existe preocupación constante sobre posibles réplicas en la región.