El jefe del Comando Norte del Ejército israelí, Ori Gordin, declaró que Israel está altamente preparado para una potencial ofensiva militar en el sur del Líbano contra Hezbolá.

La declaración se produce en medio de renovadas hostilidades a lo largo de la frontera, con ambas partes enfrascadas en fuego de baja intensidad durante más de tres meses. Gordin enfatizó la determinación de Israel de eliminar las capacidades de Hezbolá, pero reconoció la necesidad de realizar mayores esfuerzos para garantizar la seguridad de las comunidades en el norte.

El aumento de la tensión ha provocado víctimas en ambos lados, con frecuentes intercambios de disparos y recientes ataques contra posiciones de Hezbollah por parte del ejército israelí. La situación sigue siendo volátil, marcada por un aumento del conflicto desde 2006, y el último pico de tensiones fue provocado por un ataque israelí en enero.