Durante un debate en el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, los expertos destacaron la alarmante conexión entre el cambio climático y la inseguridad alimentaria. La Alta Comisionada Adjunta de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Nada Al-Nashif, enfatizó que más de 333 millones de personas en todo el mundo enfrentaron una inseguridad alimentaria aguda el año pasado debido a factores inducidos por el cambio climático, como olas de calor, sequías e inundaciones.

Estos impactos no sólo exacerban el hambre sino que también contribuyen a los conflictos y al desplazamiento forzado. Al-Nashif instó a los estados a reconocer los derechos de los grupos vulnerables a la tierra y los recursos, y pidió planes y políticas de financiamiento para construir sistemas alimentarios más sostenibles y resilientes.

A pesar de algunos avances, si no se toman más medidas, casi 600 millones de personas podrían seguir padeciendo hambre al final de la década, según la FAO.