En Petion-ville, un barrio de las colinas de Puerto Príncipe, se han descubierto más de 30 cadáveres en menos de una semana, en medio de la violencia y los enfrentamientos entre la policía y bandas armadas en la capital haitiana.

El reciente descubrimiento de una docena de cuerpos carbonizados en Haut-Delmas, sospechosos de estar asociados con el líder de una pandilla asesinado, subraya la sombría realidad de la situación. La escalada de violencia, incluidas fugas de prisiones y ataques a instituciones, ha dejado a Haití lidiando con una grave inseguridad alimentaria, exacerbada por la inflación y las malas cosechas.

El Programa Mundial de Alimentos advierte sobre niveles récord de hambre, que afectan particularmente a zonas como el valle de Artibonite, y pide asistencia humanitaria urgente. Además, el cierre de infraestructuras vitales y el control de determinadas zonas por parte de grupos armados plantean importantes desafíos a los esfuerzos humanitarios y de salud.

Mientras tanto, la formación del Consejo Presidencial de Haití finalizó después de semanas de deliberaciones, preparando el terreno para la renuncia del Primer Ministro Ariel Henry.