El presidente ruso, Vladimir Putin, acusó a Ucrania de intentar perturbar su intento de reelección mediante ataques fronterizos el primer día de las elecciones presidenciales. Afirmó que Ucrania, liderada por lo que denominó un «régimen neonazi» en Kiev, orquestó estos ataques para intimidar a los ciudadanos rusos.

Putin presidió una reunión del consejo de seguridad y condenó los ataques a las regiones rusas fronterizas con Ucrania, que provocaron víctimas civiles. Acusó al ejército ucraniano de emplear mercenarios extranjeros en sus intentos de infiltrarse en territorio ruso, lo que provocó enfrentamientos con importantes bajas en el lado ucraniano.

A pesar de las preocupaciones de seguridad, la participación electoral fue alta: casi un tercio de los rusos emitieron su voto en las primeras 12 horas de la votación, incluidos los soldados estacionados en Ucrania.