La Franja de Gaza, donde viven aproximadamente 2,2 millones de personas, se enfrenta a una grave crisis humanitaria, especialmente en la superpoblada zona de Rafah, en la parte sur. Las Naciones Unidas advierten que estas condiciones son un caldo de cultivo para epidemias y un desastre de salud pública.

El sistema de salud está al borde del colapso, agravado por el hacinamiento en los refugios y con largas colas para acceder a un número limitado de baños. Casi la mitad de la población de Gaza se concentra en Rafah, lo que provoca una crisis sanitaria, ya que sólo un tercio de los hospitales están parcialmente operativos. Ha habido 360.000 casos de enfermedades infecciosas y niveles crecientes de hambre. Una evaluación reciente del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas revela que la mitad de la población del norte de Gaza y un tercio de la del sur padecen hambre grave.

El acceso al agua potable también es una cuestión crítica, ya que la población del norte recibe sólo 1,8 litros por día en comparación con el estándar internacional de 15 litros, lo que plantea desafíos para el saneamiento, la higiene y la cocina. La ONU enfatiza la necesidad de aumentar la ayuda humanitaria y el acceso a alimentos con fines comerciales para prevenir una crisis de desnutrición.