Los seres humanos emitimos olores que otros perciben, influyendo en nuestro comportamiento y relaciones interpersonales. Estos olores, a menudo asociados con recuerdos, son el resultado de secreciones corporales, particularmente de las glándulas apocrinas que se encuentran en áreas como las axilas y la ingle, que producen olores distintivos que contienen feromonas.

Estas feromonas transmiten información sobre el estado de ánimo, la disponibilidad sexual y la compatibilidad, lo que contribuye a la atracción sexual y la conexión entre individuos.

Los estudios sugieren que una mayor sensibilidad olfativa se correlaciona con una vida sexual más satisfactoria, enfatizando el papel del olfato en las conexiones físicas y emocionales. Por lo tanto, el «olor a sexo» es único para cada persona y puede impactar significativamente en la atracción romántica y la compatibilidad, destacando la importancia de la percepción olfativa en las relaciones humanas.