Fumar plantea importantes riesgos para la salud, incluida una mayor probabilidad de cáncer, enfermedades cardiovasculares como accidentes cerebrovasculares y ataques cardíacos debido a la aterosclerosis, y daños en la piel que aceleran el envejecimiento.

Para algunos pacientes, el impacto estético del tabaquismo en la piel puede ser más convincente que el riesgo de desarrollar diversas enfermedades. Como médico, tratar a pacientes con afecciones como el colesterol alto o la diabetes implica intervenciones farmacológicas, pero dejar de fumar sigue siendo la única recomendación eficaz para mitigar sus efectos nocivos.

A nivel mundial, el consumo de tabaco sigue siendo un importante desafío para la salud pública: los cigarrillos son responsables de más de 8 millones de muertes al año, lo que afecta especialmente a los países de ingresos bajos y medianos.

La Organización Mundial de la Salud advierte sobre las consecuencias mortales del tabaco no sólo para los fumadores sino también para las personas expuestas al humo de segunda y tercera mano, que puede provocar alrededor de 1,2 millones de muertes cada año.